La Sonrisa de Cada Día

Ese regalo del Universo que nos ilumina hasta en la peor tormenta

Sombras septiembre 27, 2010

Filed under: mediodía,musica,silencio,sombras,sonrisa — ceciliasantoro @ 9:56 pm

Un living en penumbras, el atardecer cambia los colores de los escenarios y proyecta sombras… las paredes-pantallas reciben espectros, mensajes, imágenes que el Universo determina que tenemos que ver…
El atardecer de primavera con el agregado extra de las flores y el perfume que invade y dan ganas de apagar los sahumerios…
Los pies descalzos suman escenas a la película de las sombras y juegan…

Mientras yo descanso mi espalda sobre el piso recién limpio y voy desgajando el viaje de la meditación anterior…
Todo en paz, todo en calma…
Se agregan los mates de siempre… despacio, muuuuuy despacio…

Cada vez menos luz, cada vez más presencias, más olores, más mensajes…
Mi gata alerta por tanto movimiento se acomoda a mi izquierda y, juntas, pedimos a los ángeles que acompañen en su retirada a los visitantes extraños…

La banda de sonido de mi tarde: Pink Floyd… arranca suave uno de mis favoritos, The Final Cut, que abre un túnel desde el parlante, se conecta directo con mi centro cardíaco y ambos explotan (se siente en serio que explotan) en el mismo momento y con la misma intensidad, las guitarras envuelven, las lágrimas saltan contentas porque, una vez más, la música llegó para destrabar…

Se termina el día, ya no hay luz, siguen las melodías pinkfloydianas con Animals y algunos otros azarosos…
Cada vez más paz, más limpia la energía del hogar y cada vez más liviana y grande la sonrisa…

 

Silencio septiembre 1, 2010

Filed under: meditacion,musica,silencio,sonrisa — ceciliasantoro @ 10:08 pm

Estos últimos días transité un clásico estado gripal de invierno, en cama, con la sopa de la abuela siempre a mano, mucha mantita, películas, mis gatos arremolonados conmigo…

Cuando paso todo el día sola en casa, cosa que sucede cada muuuuucho tiempo, trato de disfrutar de una de las cosas que más me gustan: escuchar música, mucha, leyendo, mientras tomo mate, acostada…. Música nueva que me presentan, mis clásicos favoritos, en casos de cama forzada suele ser algo suave e instrumental.

Mis ganas esta vez me llevaron a disfrutar del silencio, que en realidad nunca es tal, por lo menos absolutamente… pero mantuve a mi casa en “off” y dejé pasar a los sonidos que la rodean… meditando desde esa conciencia sonora, disfrutando de cada uno por separado y de el conjunto… de la música urbana… el tren, las gotitas de agua de alguna canilla, la lluvia que finalmente hizo un fuerte acto de presencia, los truenos violetas y sus sacudones energéticos, los maullidos aterrados de mis gordos después de cada alarido celestial….

Cada poro se convirtió en embudo, cada frecuencia de sonido pasó por esa entrada y fue visitando mis rincones, equilibrando mis chakras, regalando esa dosis extra de energía que mi organismo, en su afán de limpieza y purificación, transformó en fiebre y necesitaba para recuperarse…

Déjense fluir desde el silencio, estamos acostumbrados a vivir aturdidos y no escuchar a nuestra voz interna… bailen en ese silencio, regálense un ratito de paz y que su cuerpo se mueva al ritmo de su propia música, descalzos si se puede…

Bueno amigos, eso… disfruten, mucho, de todo, disfrútense…. Ustedes, su cuerpo, su entorno, de esas melodías cotidianas y anónimas…. ahora vuelvo a mis frazadas, mi sopa de letras y mi té con miel y macitas…